
¿Has tratado de conducir un auto hacia adelante mientras mantienes la mirada en el espejo retrovisor del auto?
Así seas un campesino arando el campo, un viajero conduciendo un auto, o una persona de negocios buscando el construir una exitosa carrera, no podemos movernos en una trayectoria directa hacia nuestro objetivo si nos mantenemos mirando hacia atrás.
El pasado siempre será parte de nuestra experiencia de vida, pero entre más tiempo pasemos mirándolo, menos tiempo tendremos para mirar hacia donde queremos ir. Y si no nos concentramos en hacia donde vamos, fácilmente perderemos el curso – incluso podemos chocar.
Algunos conservan recuerdos y huellas que les han hecho crecer; otros por el contrario, se sienten vacíos, por todo aquello que han perdido y sufrido, porque el tiempo que pasó se los arrebató, dejando como eco el dolor, que cuenta en silencio lo que se vivió.
El pasado no se deja atrás olvidándose de él, se deja atrás asumiéndolo y haciéndolo parte de nosotros mismos ya que en ese pasado nos hemos hecho y las experiencias que vivimos en él nos dan la pauta para vivir el presente y el futuro.
Cada instante que vivimos, sin darnos cuenta va quedando atrás y deja de ser hoy, para convertirse en parte de ese ayer que se va y que al parecer nunca volverá.
Si deseas y luchas por lo que quieres, todo lo puedes realizar, así lo que pasó no te encadenará, el tiempo que vivas hará tu corazón vibrar y lo que está por venir te llenará de esperanza y de paz.
















